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Paula Burger

Paula Burger

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Paula Burger: Él... [Paula’s father] Supongo que lo podríamos llamar mercancías. Recuerdo las historias que nos contaba, sobre ir y comprar a algo así como un bosque, por sus árboles o por la madera, o comprar futuros en un huerto de manzanas, y él traía manzanas en invierno. Porque nosotros, en ese momento, en mi casa, no teníamos refrigeración, así que traía manzanas y las congelaba en el invierno. Y nos decía que venían de este huerto y esto de ese otro huerto, y nos contaba diferentes historias sobre los árboles. Cortaban un árbol para averiguar el tipo de madera, y luego, básicamente, la compraban para con el conocimiento del futuro: qué tipo de madera sería o qué tipo de cultivo de manzanas sería. Luego, recuerdo que tenía una tienda con productos alimenticios, y recuerdo –eso ya debe haber sido más cerca de la guerra–... porque recuerdo que trajeron muchos dulces.

Capítulo 1: La vida de Paula antes de la guerra

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Paula Burger: Bueno, para nosotros la guerra estalló en algún lugar cuando los nazis invadieron Polonia, en el 39. Pero no nos alcanzó hasta más tarde. Escuchaba a mis padres hablar de personas a las que llamaban refugiados. Las personas a las que se referían como refugiados venían de Polonia, por ejemplo de Varsovia, Lodz o de otras de las grandes ciudades de Polonia, porque la guerra no había llegado, estábamos en un lugar alejado en el interior, hacia Rusia. Probablemente sea similar a lo que pasa con Denver para la gente de Nueva York, Chicago o Los Ángeles. La ciudad en la que vivía [in] probablemente tenía el tamaño de Colorado Springs. Había una universidad y muchas yeshivás. Creo que el poeta galardonado de Polonia vino de allí, pero no era una gran ciudad, así que para nosotros fue más lento y la gente había venido huyendo de las ciudades más grandes.

Capítulo 2: Guerra en el horizonte

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Paula Burger: Lo primero que recuerdo, realmente, es la sensación de miedo. Lamentablemente, esa sensación nunca desaparece del todo. Parte de eso se queda contigo. Y usted sabe qué edad tengo ahora, pero después de tantos años, todavía, y sin demasiado esfuerzo, puedo recordar lo que sentí en esos momentos. El hecho de saber que mi padre tenía que ir a trabajar; supongo que los alemanes estaban llegando y se suponía que todos debían dedicar ciertas horas de trabajo para ayudar con lo que fuera. Luego, recuerdo que un viernes de noche, teníamos las velas encendidas y mi padre estaba llegando tarde a casa. Al ser niño no se saben los detalles, pero uno sí sabe si su madre está asustada o molesta. Y yo la recuerdo sosteniéndome en sus brazos, como si fuera un bebé. En ese momento tenía 4 años y medio, más cerca de 5 [sic] años, pero no era muy grande. Durante los años posteriores, traté de recordar aquella sensación de seguridad que había sentido durante muchos, muchos años, esa sensación de sentirme segura, y a veces me ayudó. Entonces. Esa fue la primera vez que supe de la guerra y de que se suponía que íbamos a ir al gueto. Aunque no tenía ningún sentido para mí, sabía que se suponía que debíamos ir al gueto. Y entonces las bombas comenzaron a volar. Los aviones volaban, y podíamos verlos porque en esos años no volaban muy alto, y bombardeaban la ciudad. Y desde donde vivíamos, que estaba un poco fuera de la ciudad, escuchábamos. No fuimos bombardeados, pero podíamos escuchar los aviones y el silbido de los aviones que volaban a baja altura. Y veíamos a la gente que venía huyendo de los centros poblados más grandes para esconderse. El miedo a eso me mostró lo mal que estaba todo, pero mis padres no me dieron detalles, porque era muy joven. Poco tiempo después, fuimos al gueto. Empacamos; llevamos muy pocas cosas.

Capítulo 3: "El cielo explotó": Los alemanes ocupan Novogrudek

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Paula Burger: Mi padre había crecido en el área, tenía [in] un negocio y tenía muchos amigos. Obviamente, para nuestra suerte, algunos de los amigos que lo ayudaron no eran judíos. Nos colábamos en el gueto por la noche. El gueto estaba patrullado por soldados alemanes con armas que recorrían el predio. Pero de alguna manera encontrábamos un lugar. Recuerdo haber ido al gueto una vez; mi padre saltó la cerca, luego mi madre nos pasó por encima de la cerca, y de alguna manera pasó ella. Eso lo hicimos un par de veces. De lo contrario, no habríamos sobrevivido, incluso en ese momento.

Capítulo 4: "Lunes negro" en Novogrudek, primera parte

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Paula Burger: Una vez, cuando salimos del gueto, mi madre, mi hermano y yo caminábamos hacia la casa de estas personas, para que sus hijas se quedaran con nosotros durante un año, más o menos, y nos cuidaran a nosotros los niños. Caminábamos hacia su casa, fue en invierno, y mi padre no estaba con nosotros. Recuerdo a mi madre; ella llevaba a mi hermano, y a mí también, parte del tiempo, y me decía... Yo no podía caminar más, porque estaba cansada y tenía frío. Recuerdo el silbido de las balas, así que debe haber habido disparos o algo así. Debíamos estar huyendo de alguna parte. Y ella me decía que siguiera adelante, que mi padre estaba allí. Y eso siempre me hizo caminar un poco más. Nos quedamos con estas personas durante unos 3 o 4 días. Luego nos hicieron irnos, porque corrían mucho peligro si alguien se enteraba de que escondían judíos; les dispararían de inmediato. Les dispararían a sus hijos, incluso a las mascotas, y luego quemarían la casa. Las personas que ayudaron, que eran como se les llama hoy los gentiles justos, realmente lo eran, porque es muy difícil pensar cuando tu vida, la vida de tus hijos y la vida de tus parientes está en peligro, realmente dudas en hacer algo. Entonces. Y luego terminamos en el gueto otra vez, porque no podíamos sobrevivir fuera del gueto.

Capítulo 4: "Lunes negro" en Novogrudek, segunda parte

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Paula Burger: A medida que pasaba el tiempo, mi padre se escapó del gueto porque estaba tratando de encontrar una manera de sacarnos de allí. Los judíos se mudaron de sus propiedades o casas y los vecinos polacos se apoderaron de esos bienes. Algunos, incluso, se opusieron insistentemente a que volviéramos. Algunos tomaron medidas, otros no. Las personas que se mudaron a nuestra propiedad se presentaron ante las SS y dijeron que éramos subversivos, o vaya uno a saber qué. Quiero decir, mataban a los judíos al verlos, así que no sé... Pero de todos modos, trató [the neighbor] de asegurarse de que no sobreviviéramos. Y mi padre sabía de eso, por otros vecinos, así que de todos modos se escapó del gueto. Vinieron a buscarlo al gueto y él se había ido, así que interrogaron a mi madre, y le preguntaron si tenía hijos. Ella respondió que no, porque sabía que nos dispararían al vernos, pasara lo que pasara. Entonces, la arrestaron y la mantuvieron en prisión durante aproximadamente un par de meses. Mi tía nos acogió y nos quedamos con ella. […]

Supongo que, cuando arrestaron a mi madre, ella le indicó a mi tía que nos llevara, porque estábamos afuera. Así que nos llevó adentro de la casa y nos quedamos con ella. […]

Mi madre había ido a la universidad, y en las universidades preferían el idioma alemán, por eso ella hablaba alemán con fluidez y oficiaba como intérprete. La mantuvieron en prisión durante un par de meses, y luego le dispararon en una fosa común con otras personas. En ese momento no lo supe. Ahora han pasado 54 años y se me pone la piel de gallina cuando hablo sobre esto. Algunas personas me han dicho que parezco muy tranquila al contarlo, pero por dentro no se siente así.

Capítulo 5: Gueto de Novogrudek: Asesinato y escape, primera parte

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Paula Burger: Mi padre, que sabía en qué situación estábamos, de alguna manera ideó un plan para sacarnos del gueto. Usaban unos barriles de madera grandes para llevar agua al gueto; eran grandes barriles que usaban para encurtidos, o algo así. Ese era al menos uno de los medios que usaban para traer agua. De alguna manera, consiguió que la persona que traía el agua nos sacara del gueto metiéndonos a mí y a mi hermano en uno de los barriles y sacándonos de allí. Recuerdo que mi tía, para cuidar a mi hermano, nos dijo que nos íbamos a meter en un barril, que así nos íbamos a ir y que teníamos que estar muy callados, y que si... Yo sabía que si los alemanes nos encontraban, nos dispararían. Nos metieron en este barril y sentí miedo. No se necesita nada para que el miedo vuelva, incluso mientras hablo ahora. Estaba en ese barril mojado, aferrada a mi hermano con todas las fuerzas, con la esperanza de que se mantuviera callado; era muy pequeño, podía llorar, y teníamos que pasar entre los guardias. Fue una suerte que no miraran dentro del barril; estoy segura de que algunas veces deben haber mirado. Y solo para mantenerlo callado... el miedo. No tengo idea, lógicamente, de cómo lo hice. Como dije, creo que solo bastaba con recordar que mi madre me había dicho [sic] que debía cuidar de mi hermano, y cuando una tiene 8 años y su madre la hace sentir tan importante, creo que una se vuelve más fuerte de lo que realmente es. No lo sé. No tengo ninguna razón para explicarlo, ni tampoco para explicar por qué sobrevivimos. El viaje parecía interminable, sentados en ese barril, sabiendo que iban a fusilar a esas personas y que nos fusilarían a nosotros...

Capítulo 5: Gueto de Novogrudek: Asesinato y escape, segunda parte

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Paula Burger: Los partisanos eran un grupo de judíos que habían huido del gueto. Los que estaban allí eran todos adultos, adultos jóvenes, porque estaban constantemente en movimiento. Todo el tiempo buscaban comida, robaban, usaban armas, mendigaban, lo que fuera. Había más hombres que mujeres y no había otros niños. Mi hermano y yo éramos los únicos. El líder de este grupo era Bielski, Tuvia Bielski, creo que se escribió sobre él. Nunca leí el libro porque sabía que iba a contar la historia y realmente quería contar mis propios recuerdos. No quise leer nada porque mis percepciones, miedos e impresiones fueron diferentes; estoy segura de que son diferentes para todos, y si se trata de un niño, estoy segura de que son aún más diferentes.

Capítulo 7: La vida en el bosque: historia y memoria, primera parte

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Paula Burger: De alguna manera lo superamos. Como he mencionado muchas veces, no puedo evitar repetir que no tengo idea de por qué sobrevivimos. Recuerdo que a veces viajábamos por las tierras de cultivo y al atardecer, o lo que fuera, se escuchaban perros ladrando a la distancia, así que sabíamos que había granjas allí. Lo único que deseaba era dormir en una cama. Dormir en una casa donde alguien no estuviera tratando de dispararme. Es realmente difícil de entender, supongo que a cualquier edad, por qué alguien querría dispararle a uno por ser judío o polaco o ruso o lo que fuera. Quiero decir, no es algo que uno elige, especialmente si se trata de un niño, no tenía ningún sentido, y estoy segura de que tampoco tenía sentido para los adultos, pero para un niño, la injusticia era inmensa. Como dije, el pensamiento constante era: "No puede ser que nadie lo sepa". ¿Por qué no ayudaban? Y, si había un deseo para mí, así como para la mayoría de las personas en esas circunstancias, probablemente era contar... contar lo que nos pasó.

Recuerdo la vez que mi padre trató de enseñarme a escribir mi nombre en yidis. Porque pensó que, si él no sobrevivía y nosotros teníamos alguna pequeña oportunidad de sobrevivir, ni siquiera sabríamos quiénes éramos, porque en ese momento yo no sabía escribir.

Capítulo 7: La vida en el bosque: historia y memoria, segunda parte

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Paula Burger: Iba a contar sobre el tanque; de niña recuerdo que nos pusieron en el tanque. Pero el tanque estaba muy caliente para sentarse sobre él. Estaba demasiado caliente. Y los soldados rusos, que eran soldados endurecidos que pasaron por una guerra, nos miraron y todos estaban llorando.

Capítulo 10: Liberación

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Paula Burger: A partir de ahí, nuestro objetivo era, como dije, ir a Alemania. Habíamos viajado a través de diferentes fronteras por la noche, y nos habíamos colado por debajo de las vallas. Se decía que viajábamos como griegos y lo único que se suponía que debíamos decir, si alguien nos preguntaba, era "Salónica", que estábamos regresando a Grecia. Y...

Entrevistador: ¿Quiere decir, si les preguntaban su nombre?

Paula Burger: Correcto. Lo único que se suponía que debíamos decir era "Salónica".

Entrevistador: ¿Qué es Salónica?

Paula Burger: Salónica es una ciudad de Grecia. Imagino que había muchos refugiados que regresaban a esa parte del país. Como íbamos hacia Alemania (nuestro objetivo era llegar a la zona estadounidense), habíamos pasado por Praga y terminamos en unos campos donde nos rociaron con DDT. No supe qué era hasta años después, porque olía terrible; era una cosa polvorienta que esparcían con una bomba. Esa fue la primera vez en mi vida que vi un circo; mi padre nos llevó a ver el circo en Praga. Finalmente, a finales del [19]45, terminamos en Alemania Occidental en un campo de desplazados.

Capítulo 11: Nuevo desarraigo: La migración de posguerra

Archivo de Historia Visual de la Fundación Shoah en USC, entrevista 10913
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