Los judíos han vivido en Polonia durante 800 años. En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, los judíos polacos constituyen la comunidad judía más grande de Europa y representan el 10 % de la población total del país.
Tras los pogromos de la Kristallnacht, los comités de ayuda a los refugiados de Gran Bretaña presionan al gobierno para que suavice las restricciones y permita la entrada al país de niños refugiados procedentes de Alemania y los territorios anexionados a Alemania. El Kindertransport o transporte de niños trasladará a unos 10,000 niños, la mayoría judíos, desde territorio nazi a Gran Bretaña desde 1938 hasta el 14 de mayo de 1940.
Desde abril de 1933 se limita mediante una cuota la asistencia de judíos a las escuelas alemanas. Aunque la mayoría de los estudiantes judíos ya habían abandonado las escuelas públicas alemanas debido al antisemitismo, esta ley expulsa formalmente a los niños judíos de las escuelas.
La ley establece que los judíos deben adoptar un segundo nombre ("[glossary_exclude]Israel[/glossary_exclude]" para los hombres y "Sarah" para las mujeres) que los identifica como judíos. Los judíos deben llevar tarjetas de identificación que documenten su ascendencia.
Una modificación de la Ley de Ciudadanía del Reich ([glossary_exclude]Leyes raciales de Núremberg[/glossary_exclude] de 1935) establece que a los médicos judíos se les retirará la habilitación para practicar la medicina a partir del 30 de septiembre de 1938.