Formadas inicialmente como una pequeña unidad de guardaespaldas personales de Hitler, las SS (Schutzstaffel, 1925-1945) se convirtieron en un poderoso cuerpo de élite y en una de las organizaciones más poderosas del Estado nazi. Bajo la dirección de Heinrich Himmler, las SS combinaron la responsabilidad de la seguridad interna y la pureza racial en la Alemania nazi y supervisaron los esfuerzos nazis en la búsqueda de la "Solución final al problema judío".
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Los romaníes y los sinti son tribus nómadas que emigraron a Europa desde el norte de la India y Pakistán. Durante mucho tiempo han sido perseguidos y denominados "gypsy" en inglés, término que ahora se considera despectivo. Declarados "racialmente inferiores" por los nazis, fueron objeto de discriminación, trabajos forzados, internamiento y exterminio. Entre 250,000 y 500,000 sinti y romaníes fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Se refiere a una compensación, normalmente en forma de pago a la víctima, por una lesión o pérdida. Tras los pogromos de La noche de los cristales rotos (Kristallnacht) del 9 y 10 de noviembre de 1938, durante los cuales miles de instituciones y comercios judíos fueron saqueados e incendiados, el gobierno nazi declaró a la comunidad judía responsable de la violencia e impuso una multa de mil millones de Reichsmark (unos 400 millones de dólares de la época) en concepto de restitución por daños y perjuicios.
El Tratado de Versalles impuso exigencias punitivas a Alemania tras su derrota en la Primera Guerra Mundial. Se exigió a Alemania que asumiera la responsabilidad exclusiva del conflicto y pagara una indemnización por daños y perjuicios, también conocida como reparación. La enorme deuda impuesta por estas reparaciones contribuyó a las crisis económicas y a la inestabilidad política de la República de Weimar.
Reichstag hace referencia a la institución de gobierno del Parlamento alemán (1871-1945), así como al edificio del Parlamento en la capital alemana, Berlín. El 27 de febrero de 1933, un pirómano prendió fuego al Reichstag. Los nazis, liderados por Hitler, culparon del incendio a agitadores comunistas y utilizaron el suceso para suspender los derechos constitucionales (Decreto del incendio del Reichstag). Este decreto otorgó un poder expansivo al gobierno y fue decisivo para consolidar el control nazi sobre el gobierno en 1933.