Las tropas soviéticas llegan al complejo del campo de Auschwitz y encuentran unos 7,000 prisioneros aún con vida en Auschwitz, Birkenau y Monowitz, la mayoría de ellos enfermos de gravedad. A pesar de los esfuerzos nazis para destruir las pruebas de los asesinatos en masa, los soviéticos encuentran almacenes llenos de las pertenencias de las víctimas clasificadas: zapatos, anteojos, dentaduras postizas y cabello, así como evidencia de fosas comunes.
Cuando llegan las tropas soviéticas, unos 900 judíos permanecen escondidos en Lodz. De los alrededor de 230,000 judíos que vivían en Lodz en 1940, solo unos 10,000 sobrevivieron a la guerra.
Las unidades de las SS nazis evacúan alrededor de 60,000 prisioneros de los campos de Auschwitz, en una "marcha de la muerte" obligada hacia el oeste. Los prisioneros que no pueden seguir el ritmo son fusilados. En los días anteriores a la marcha, se había asesinado a miles de prisioneros en los campos.
Heinrich Himmler ordena el desmantelamiento de las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau para reubicarlas en Gross-Rosen. Se ordena a los Sonderkommando que oculten las fosas al aire libre que se utilizan para la quema masiva de cadáveres cuando los crematorios están sobrecargados.
Hannah Szenes, una de los 32 voluntarios de los grupos paramilitares activos en el Mandato Británico de Palestina, es torturada y ejecutada tras lanzarse en paracaídas en Hungría para organizar la resistencia armada contra los nazis.