Dos años después del final de la guerra, todavía hay alrededor de un millón de personas en campos de desplazados en Europa. Aproximadamente 250,000 son judíos que esperan emigrar, muchos de ellos a Palestina. Para muchos desplazados, la repatriación a sus hogares de antes de la guerra es impensable, pero muchos países, entre ellos los Estados Unidos, todavía imponen políticas de inmigración restrictivas.
Dos años después del final de la guerra, todavía hay alrededor de un millón de personas en campos de desplazados en Europa. Aproximadamente 250,000 son judíos que esperan emigrar, muchos de ellos a Palestina. Para muchos desplazados, la repatriación a sus hogares de antes de la guerra es impensable, pero muchos países, entre ellos los Estados Unidos, todavía imponen políticas de inmigración restrictivas.
Dos años después del final de la guerra, todavía hay alrededor de un millón de personas en campos de desplazados en Europa. Aproximadamente 250,000 son judíos que esperan emigrar, muchos de ellos a Palestina. Para muchos desplazados, la repatriación a sus hogares de antes de la guerra es impensable, pero muchos países, entre ellos los Estados Unidos, todavía imponen políticas de inmigración restrictivas.
Alemania y la Unión Soviética negocian un pacto de no agresión. Este acuerdo, a menudo conocido como el pacto Ribbentrop-Mólotov por los nombres de los principales negociadores, divide Europa del Este entre las potencias nazi y soviética y resulta en la división de Polonia.
El "Decreto para la exclusión de judíos de la vida económica alemana" prohíbe a los judíos ser propietarios de comercios o participar en ninguna actividad comercial de bienes o servicios. Además, prohíbe a los judíos administrar ningún tipo de empresa y los obliga a vender sus empresas a alemanes.